Estructura y Comportamiento
El estudio de la estructura por un lado, y el
estudio del comportamiento humano en las organizaciones por otro lado,
deben ser integrados mediante un estudio sistemático. Chiavenato,
citando a Schein, establece que hay que destacar la diferencia entre
comportamiento y estructura; los aspectos estructurales son elementos
estáticos de la organización y se refieren al arreglo
de sus diferentes componentes por ejemplo: la departamentalización,
la autoridad y la responsabilidad asignadas, el número de niveles
jerárquicos, el ámbito o área de control, etc.
Comenta Schein que "La deficiencia de este
enfoque no está en el hecho de ser equivocado, sino en el de
ser incompleto." Para poder analizar una organización
es necesario consustanciarse con ella, lo cual nos obliga, complementariamente,
a estudiar su comportamiento como grupo humano.
El comportamiento es dinámico y se refiere
a las normas culturales que determinan el ambiente de una organización,
a la calidad de las comunicaciones humanas, a los cargos y funciones
asumidos por las personas dentro de los grupos, a las formas como
los problemas son enfocados y resueltos, a los valores y los métodos
de la organización, a los estilos de liderazgo que se aplican,
a la competencia y cooperación entre las personas y los grupos.
"Ilusión y realidad son los dos
grandes componentes de nuestras vidas.
Pero cuando ignoramos la realidad, la realidad se venga."
José Ortega y Gasset
Una de las ilusiones más peligrosas,
es el hecho de llegar a pensar que el desarrollo o el progreso del
ser humano y de la organización, puede generarse sólo
por modificaciones en las estructuras.
Solamente cuando el “clima social” es bueno
y las relaciones entre los miembros transcurren bien, cuando la empresa
queda exenta de mayores conflictos y los individuos están,
por lo menos, motivados en cierta medida y han comprendido la importancia
del trabajo armónico y de conjunto, cuando cada trabajador
siente que a través de su tarea se está desarrollando
como ser humano dentro de una actividad compartida en forma cooperativa;
se puede tener seguridad sobre la eficiencia de la organización.
Por lo tanto, si se pretende el desarrollo de la organización
se deben estudiar los comportamientos existentes entre las personas
y los grupos y actuar al respecto.
Cada organización, vista como un sistema
social, tiende por un lado -según sea la voluntad de su alta
dirección o propietarios- a fomentar entre sus integrantes
determinados valores, costumbres, actitudes y conductas; y generalmente
por contraposición, tiende a desalentar a todos aquellos contraventores
del "establishment" (según el psicólogo y
sociólogo francés Guy Aznar esto sucede no sólo
en lo que refiere a las organizaciones, sino que también acontece
en lo que atañe a toda la sociedad en su conjunto.) A este
comportamiento, deseado y fomentado por la organización, habremos
de denominarlo como el comportamiento formal, o sea el esperado por
parte de quienes ostentan la autoridad.
Por otro lado, como las estructuras de las organizaciones
están ocupadas por personas, y dado que las mismas aplican,
en mayor o menor medida, su personalidad a la ejecución de
su trabajo, en el marco de ciertos estilos de relaciones con otros
individuos de la organización, aclara Chiavenato que "éstos
estilos terminan por ser estructurados en forma de tradiciones que
llegan a regir las variedades de relaciones interpersonales en la
organización." Tales tradiciones difícilmente podrán
ser modificadas sólo por el cambio de la estructura formal.
Aquí estamos, entonces, frente al fenómeno del comportamiento
informal.
Según Chris Argyris, la organización
es en esencia dinámica y está compuesta por grupos formales
e informales con metas diferentes; destacando tres tipos de procesos
dentro de la misma:
Proceso Socializador: cada individuo adapta
sus objetivos a los de la organización, convirtiéndose
en un agente de la organización. Se puede apreciar en tal sentido
que existe una socialización formal y una socialización
informal.
Proceso Personalizador: cada individuo intenta
satisfacer su propio nivel de aspiraciones.
Proceso de Fusión. Según Argyris
si ambos procesos (socializador y personalilzador) coinciden se produce
el Proceso de Fusión, confundiéndose los objetivos del
individuo y de la organización; siendo esta situación,
por supuesto, el nivel ideal que debe procurar alcanzar todo administrador.
Si esto no sucede, se producirá un desequilibrio cuyo resultado
dependerá, en cada caso, de la combinación de fuerzas
de los elementos socializador y personalizador.
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